Este tema sobre la divulgación científica
me ha hecho darme cuenta de que siempre he sido un consumidor, especialmente en
temas relacionados con la salud mental, el trabajo social y la terapia familiar,
ámbitos donde desarrollo mi trabajo. Supongo que tiene que ver con mi función de
profesor en la Universidad que me hace buscar formas pedagógicas de presentar los
temarios de forma clara, algo que se encuentra en la divulgación. Es decir, consumir
divulgación es una herramienta imprescindible no solo para mantenerme
actualizado, sino también para “traducir” a un lenguaje más común conceptos que
pueden ser excesivamente técnicos.
Mi forma preferida de divulgación
sigue siendo la lectura: blogs, artículos de divulgación y libros. El podcast
también me gusta porque puedo compaginarlo con otras actividades. Entre los que
más sigo están El podcast macroscópico, algunos episodios de La
Academia de Trabajo Social e iniciativas impulsados por personas con
experiencia propia en salud mental, como Radio Nikosia, cuyo enfoque comunitario
siempre me ha parecido inspirador para los pacientes con los que intervengo.
Siempre me he visto divulgando y
espero seguir. De hecho, llevo años haciéndolo sin haberlo llamado así. Una
parte importante de mis funciones es impartir talleres y sesiones de prevención
en salud mental para alumnado, familias y profesionales, y siempre he entendido
estas actividades como parte de mi responsabilidad. No solo por la prevención
sino también por romper el estigma de personas con problemas de salud mentla.
También mantuve durante un tiempo el blog Esquizofrenia y Terapia Familiar,
que ha servido como espacio para las tareas de este curso y que perteneció a la
red de la BlogoTSfera, que fue difundida por el Consejo General del Trabajo
Social. Fue una etapa muy valiosa en la que pude compartir experiencias y
reflexiones con otros profesionales.
¿Mantendría el blog abierto tras
la asignatura? Me gustaría pensar que sí, aunque soy consciente de que mantener
una producción regular exige tiempo que actualmente no tengo. Pero es cierto
que este curso me ha recordado la importancia de comunicar más allá de los
artículos académicos. Las ciencias sociales (y la salud mental) necesita
divulgación para ayudar a que frene esta epidemia que estamos viviendo,
especialmente entre los adolescentes y su uso de redes sociales.